El enfermero de Lenin

Hoy cumplo trece años y, por tanto, tengo trescientos sesenta y cinco días de mala suerte por delante. Estoy sentado en la escalinata del monumento a Cristobal Colón, la espalda contra el pedestal donde reposan los leones de piedra que miran hacia el horizonte. Espero que algún pájaro se me cague encima y todo el…

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La anciana le limpió el mentón con un pañuelo suave que desprendía otra fragancia dulzona, y mientras caminaban él se comió el melocotón: la piel, el jugo, la carne, todo. El hueso rugoso se lo metió en la boca para limpiarlo, y después empezó a buscar un bolsillo donde guardarlo. –Esos pantalones no tiene bolsillos…

Domingo sombrío

  Hubiera podido suceder que Imre no se enterara nunca de esta historia. Ni Pál ni el abuelo hablaban de las viejas penas. Pero su tía Panka decidió contársela en la primavera de 1992, en un café verde y negro que estaba cerca del hospital Sándor. Era la cuasi gemela preferida de Imre. Era un…

TATUAJE de Muhammad Al-Maghut   Ahora en la tercera hora del siglo veinte donde nada separa los cuerpos inertes de los zapatos de los peatones sino una fina capa del asfalto voy a sentarme en medio del paseo como un viejo jeque beduino y no me voy a levantar hasta que todos los barrotes de…

Sofía o el origen de todas las historias

El hermano de Aída se había ahogado en el mar durante una travesía. La madre adoraba a su hijo y perdió la fe en Dios. –¿Por qué me has quitado a mi hijo? –clamaba, mirando al cielo–. Tú no eres un Dios misericordioso. También abandonaste a tu hijo. ¡Traidor sin corazón! ¡Te odio! Te odio,…

El hombre que se creía Vicente Rojo

Una gran parte de mi existencia la he vivido acuciada por la inminencia y la inexorabilidad del final. No me refiero a un final determinado o concreto, sino a algo mucho más general y abstracto: el final de todo. Algo parecido a la corrupción de todo el oxígeno de la atmósfera, o la putrefacción del…

Los peces

A la mañana siguiente acompañé a mi abuela al mercado del barrio y escuchamos la historia de la chica que cerró la puerta y fue engullida por el apartamento. Me estremecí por el relato que la tendera relataba a un par de atentas clientes con las intervenciones de su ayudante. Luego descubrí que besugos, merluzas…

El abuelo

El cuarto estaba con claroscuros, con las persianas a medio bajar para evitar el sol de la tarde. Cerca de la ventana destacaba una cama que yacía vacía. La materialización de la ausencia. Dí unos pasos hacia el interior y enseguida me percaté que el suelo estaba húmedo. Un charco se extendía desde debajo del camastro. Lo seguí y fue al alcanzar el otro lado del lecho cuando lo vi.

El año del elefante y otros relatos

Las tiendas, desangeladas: un carbonero, un sastre y una abacería de exiguas existencias. Los comercios de los judíos, cerrados a cal y canto, con candados en las cerraduras y travesaños de madera cruzados sobre las puertas. Antaño tenían sus propias escuelas y sus sinagogas, pero tras su marcha el ajetreo decayó y los precios se…

El pan a secas

Lloro la muerte de mi tío junto con otros niños. Ya no, sólo lo hago cuando me pegan, o cuando pierdo algo. Es época de hambre en el Rif, de sequía y de guerra. Una tarde, no pude contener mis lágrimas del hambre que tenía. Chupaba y rechazaba mis dedos. Sólo vomitaba saliva. Mi madre…